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marzo 7, 2017 0

Las uñas de los pies, constituyen un elemento cutáneo queratinizado, el cual supone un componente fundamental en la vida del ser humano. La uña, forma un tejido córneo, elástico y transparente, situado sobre el extremo distal del dorso de los dedos de las manos y de los pies, estando formado por células queratósicas íntimamente adheridas, similares a las células de la piel. En condiciones normales y fisiológicas, la lámina ungueal es aplanada, dura, flexible, lisa, ligeramente brillante por su cara dorsal, translúcida y de convexidad dorsal.

Las uñas, en los pies, constituyen una unidad funcional, que cumple objetivos tan importantes como el de proteger el extremo distal de los dedos de los posibles traumatismos, favorecer la superficie de contacto con el suelo aumentando la estabilidad y facilitar así la marcha, recibir los múltiples estímulos y aumentar la sensibilidad de los pulpejos de los dedos y finalmente, el de ser un importante elemento estético.

El crecimiento de las uñas puede variar considerablemente. En los pies, las uñas, tienen un crecimiento medio de 1,3 a 1,8 mm al mes. Una uña de los pies tarda en crecer entre 9 y 12 meses, mientras que una uña de las manos tarda entre 6 y 9 meses.

El crecimiento de la uña puede estar condicionado por cuestiones fisiológicas (edad, sexo) y patológicas. La mayor rapidez de crecimiento ungueal, se produce durante la infancia, alcanzando su punto álgido entre los 10 y 12 años, siendo a partir de esta edad, cuando esta tasa comienza a decrecer. Contrariamente, es en el envejecimiento cuando más se enlentece el crecimiento ungueal. También con respecto al sexo, las uñas de los hombres, por regla general, crecen más rápido que las de las mujeres. El embarazo, asimismo acelera el crecimiento ungueal.

La onicocriptosis o uña “incarnata” es una afección de la lámina ungueal relativamente frecuente, que cursa con dolor y/o inflamación del pliegue o pliegues laterales de la piel, en la que el borde de la uña, interacciona anormalmente con las partes blandas, incrustándose y ocasionando a en ocasiones un cuadro infeccioso.

Las uñas curvadas, también llamadas “uñas en pinza o en tenaza”, son situaciones patológicas de las uñas, en las cuales éstas se curvan progresivamente causando dolor, incapacidad para calzarse con normalidad, dificultando el corte normal de las mismas. En ocasiones esta curvatura está producida por microtraumatismos de repetición que hacen que se forme una prominencia o “pico” en la hueso bajo la uña y esto de lugar a la progresiva curvatura de la uña.

Tradicionalmente, el tratamiento de la onicocriptosis y de las uñas curvadas, ha consistido en la avulsión o “arrancamiento” parcial o total de la uña para evitar que ésta volvieran a crecer y a clavarse. Aunque en determinadas situaciones, el tratamiento quirúrgico sea un tratamiento válido y eficaz, en la actualidad las uñas curvadas, se tratan con dispositivos similares a los brackets dentales, sin necesidad de procedimientos quirúrgicos cruentos y traumáticos. El objetivo de estos brackets es producir un enderezamiento de la uña y evitar que ésta se siga curvando o clavando. La colocación requiere anestesia local, pero no un tratamiento quirúrgico como tal ni una baja laboral. La duración del tratamiento con el bracket, se limitará al tiempo que tarde en crecer la uña recta, sin deformidad.

Para más información técnica al respecto de estos dispositivos, puede consultar la página  Hyperlink “http://www.sncbiotech.co.kr/doc_eng/product01.php” http://www.sncbiotech.co.kr/doc_eng/product01.php

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