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Biomecánica y Podología Deportiva

ESGUINCE TOBILLO DE CORREDOR

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ESGUINCE TOBILLO DE CORREDOR


Una de las lesiones más comunes que experimenta un corredor son los esguinces de tobillo. Esta lesión puede ocurrir debido a un resbalón, a una caída, a un mal apoyo en una zona de relieve o en un pequeño agujero del suelo. Generalmente el esguince es de carácter leve, pero ocasionalmente puede lesionar de forma severa los ligamentos o tendones alrededor de la articulación del tobillo.

El tratamiento de estas lesiones se basa en un pronto y acertado diagnóstico de la lesión exacta junto con un programa de rehabilitación agresivo que vaya dirigido a reducir los síntomas, mantener la estabilidad del tobillo y devolver al corredor al nivel de antes de la lesión.

La articulación del tobillo está compuesta por tres huesos principales: el astrágalo (del pie), el peroné y la tibia (de la pierna). Estos tres huesos juntos forman una articulación perfectamente encajada junto con dos zonas articulares en la cara interna y externa del tobillo.

 


El tobillo está rodeado por una cápsula articular junto con tejido sinovial que proporcionan sangre y oxígeno a la articulación. Los ligamentos del tobillo son las estructuras más importantes que mantienen la estabilidad del tobillo ante las fuerzas que se aplican a él.

La mayoría de los esguinces de tobillo que producen algún tipo de lesión en los ligamentos son debidos a lesiones en situaciones de carga. Cuando un corredor tuerce el tobillo hacia afuera (supinación) y el peso del cuerpo recae sobre el tobillo, el ligamento sufre un fuerte estrés en el sentido de fuerzas de tensión que pueden dañarlo en mayor o menor medida. Este es el caso típico de la lesión de los ligamentos en la cara externa del tobillo como el ligamento tibioperoneoastragalino anterior.

Por otro lado, cuando el tobillo se tuerce hacia dentro (pronación) el tobillo también puede lesionarse en los tendones y ligamentos de la cara interna del pie, aunque este tipo de lesión es mucho menos común.


Diagnóstico


A la hora de evaluar un esguince de tobillo, es importante conocer el mecanismo de lesión, es decir cómo se ha producido exactamente la lesión y si existen lesiones anteriores similares. Si hubo sensación de crujido o si se puede o no poder peso sobre el tobillo lesionado son cuestiones importantes que necesitan conocerse.

La exploración física del tobillo lesionado puede confirmar el diagnóstico junto con los anteriores datos recogidos. Es importante objetivar la presencia de deformidades obvias en el pie y tobillo, hematomas en la zona con coloración negra o azulada, inflamación o incluso rotura de la piel. En ocasiones puede existir fractura de los huesos del tobillo o de una parte de ellos. En estos casos la inflamación y el dolor en la zona son especialmente intensos. La sensación de rotura en el momento de la lesión tanto en la zona interna o externa del tobillo puede ser indicativa de ruptura de los ligamentos o de alguna parte de ellos. Para evaluar la estabilidad del tobillo, el corredor debe de ser examinado en carga y en descarga. La exploración de la fuerza de los distintos grupos musculares es también importante al examinar al paciente en carga.

Se pueden realizar radiografías para descartar fracturas en los huesos del tobillo, presencia de cuerpos extraños o degeneración de la articulación. Cuando se sospecha de la existencia de rotura en los ligamentos o de inestabilidad del tobillo se puede realizar lo que se llama una radiografía de estrés intentando comparar entre los dos tobillos.

Otros estudios que también se pueden realizar son pruebas como TAC (Tomografía Axial Computerizada) para descubrir la presencia de lesiones en el hueso o RMN (Resonancia Magnética Nuclear) para diagnosticar de forma específica lesiones en los tendones o en los ligamentos del tobillo. Esta prueba se ha convertido actualmente en la prueba de referencia para evaluar estas importantes estructuras de partes blandas.


Tratamiento


El tratamiento de un esguince en estado agudo generalmente comienza con un programa de fisioterapia agresivo que controla el dolor y la inflamación de forma inmediata. Este programa junto con medidas para proteger el movimiento de la articulación, fortalecimiento muscular y reeducación de los receptores sensitivos de la articulación suelen conseguir un retorno funcional complete a la actividad normal del corredor.

Cuando un esguince Agudo o crónico de tobillo no es tratado de forma conveniente, como desafortunadamente ocurre en muchas ocasiones, pueden aparecer secuelas o posteriores esguinces en dicha articulación. Ya que las lesiones crónicas de esguinces de repetición no suelen mostrar un episodio agudo de inflamación evidente cuando el tobillo está débil e inestable, esta situación puede poner al corredor en riesgo de sufrir otro esguince cuando menos se lo espera. Los esguinces posteriores pueden ser más severos y causar incluso más daño que el esguince inicial.

El punto más importante a tener en cuenta cuando hablamos de esguinces de tobillo es, por tanto, prevenir que la lesión se cronifique y se vuelva repetitiva. La próxima vez que sufras una torcedura o una caída en un pequeño agujero, estate seguro de que no ha sido un “simple esguince”. Si no quieres tener este tipo de lesiones de forma repetida cuando corres, no pases por alto estos primeros síntomas. Si tienes dudas sobre la gravedad del mismo, consulta con tu podólogo.


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